La inestabilidad política y la corrupción provocan la decadencia del Gobierno de Aruba

La agitación política y la corrupción asolan Aruba

Aruba lleva años luchando contra la creciente inestabilidad política y la corrupción. Una encuesta realizada por el Banco Central de Aruba en 2019 mostró que muchos residentes perciben la corrupción, especialmente entre los políticos, como un problema importante. Esto ha llevado a la desconfianza en el gobierno y la frustración con el funcionamiento del sistema político. El caso que rodea al ex ministro Chris Romero, que concedió 164 licencias de taxi en vísperas de las elecciones de 2021, 96 de ellas a un partidario político, ilustra la arraigada política de clientelismo que fomenta la corrupción.

Caída del gabinete Weaver-Croes II

En septiembre de 2024, el gabinete de la Primera Ministra Evelyn Wever-Croes se vino abajo, principalmente debido a conflictos internos entre los partidos de coalición MEP y RAIZ. La manzana de la discordia fue el nombramiento del presidente del Parlamento, pero también influyeron las acusaciones de corrupción que rodeaban a la pareja de Wever-Croes. El caos político provocó la dimisión del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones en diciembre de 2024.

Perspectiva neerlandesa de las reformas

Durante años, los Países Bajos han presionado a Aruba para que mejore la gobernanza, especialmente en el ámbito de la gestión financiera. Aunque la cooperación se ha intensificado desde 2015, incluso mediante paquetes nacionales durante la pandemia, Aruba sigue luchando por implantar estructuras eficientes. Se han logrado avances, como la presentación a tiempo de tres presupuestos con superávit, pero los problemas están muy arraigados.

Extracto del diputado Rycond Do Nacimento

En una entrevista reciente, el diputado Rycond Do Nacimento argumentó que las raíces de la corrupción se remontan mucho más atrás que los últimos años. "Cuando hablamos de corrupción en la isla, no deberíamos fijarnos en los últimos tres años", afirmó. Do Nacimento destacó cómo un sistema de clientelismo político se ha arraigado profundamente en la sociedad desde 1986. "Los procesos de concesión de permisos no se hacen eficientes, por lo que los ciudadanos siguen dependiendo del ministro", afirmó.

Sin embargo, Do Nacimento señaló algunos avances positivos desde 2015, como los esfuerzos por profesionalizar la función pública y el fortalecimiento del Ministerio Público. Expresó su esperanza de que la transparencia y la honestidad puedan acabar con la cultura de la corrupción.

Conclusión

Aruba se encuentra en una encrucijada. Aunque la corrupción y la inestabilidad política siguen prevaleciendo, tanto Aruba como los Países Bajos están llevando a cabo reformas. Las elecciones de diciembre de 2024 revelarán si los nuevos líderes son capaces de abordar eficazmente los arraigados problemas de corrupción y mala gestión y restaurar la confianza pública.

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