
La coparentalidad es un modelo poderoso para criar a los hijos después del divorcio, donde la cooperación es fundamental y el bienestar del niño es primordial. Sin embargo, cuando uno de los progenitores comete abusos, la dinámica cambia drásticamente. En tales casos, la orden de supervisión (OTS) ofrece una herramienta de protección crucial dentro del sistema jurídico neerlandés. Combinar los principios de la coparentalidad con las medidas de protección de la OTS ofrece un enfoque equilibrado que garantiza la seguridad del menor al tiempo que fomenta una cooperación parental sana siempre que sea posible.
¿Qué es la OET y la coparentalidad?
Una OTS es una medida de protección del menor impuesta por el tribunal cuando el desarrollo del niño corre grave peligro. Los padres conservan la custodia, pero son supervisados por un tutor familiar que vela por la seguridad y el desarrollo del niño. En cambio, la coparentalidad hace hincapié en las responsabilidades compartidas y el respeto mutuo entre los progenitores para crear un entorno estable para el niño.
Combinar estos dos marcos significa integrar la orientación y el control de la OET con los principios cooperativos de la coparentalidad. Este enfoque garantiza que se aborden los malos tratos al tiempo que se procura crear una estructura parental rehabilitadora y cooperativa.
Estrategias clave para integrar la OET y la coparentalidad
- La seguridad del niño es lo primero En cualquier acuerdo de coparentalidad en el que intervenga la OET, la seguridad del menor es fundamental. El tutor familiar desempeña un papel crucial en la supervisión de las interacciones y en garantizar que el acceso del progenitor maltratador al niño esté condicionado al cumplimiento de medidas de seguridad y programas de rehabilitación.
- Comunicación guiada La OET suele requerir una comunicación estructurada entre los progenitores. Esto puede facilitarse mediante reuniones supervisadas o herramientas digitales diseñadas específicamente para la coparentalidad, de modo que las interacciones se mantengan centradas en las necesidades del niño sin escalar los conflictos.
- Formación y terapia para padres Una parte esencial de la OET es proporcionar terapia, programas de control de la agresividad o clases de crianza al progenitor maltratador. Integrar estos recursos en el plan de coparentalidad puede ayudar al progenitor a desarrollar modelos de comportamiento más sanos, lo que puede contribuir a una participación más equilibrada en la vida del niño.
- Planes estructurados de coparentalidad Un plan de coparentalidad bajo supervisión de la OET debe incluir directrices detalladas sobre el régimen de visitas, la toma de decisiones y la comunicación. Estos planes deben ser lo suficientemente flexibles como para adaptarse a medida que el progenitor maltratador progresa en su rehabilitación o si se necesitan medidas de protección adicionales.
- Evaluaciones periódicas El marco de la OET permite realizar evaluaciones periódicas de la situación familiar. Estas evaluaciones pueden determinar si el progenitor maltratador cumple las condiciones establecidas y si el acuerdo de coparentalidad sigue respondiendo al interés superior del menor.
Ventajas de integrar la OET y la coparentalidad
- Garantías de protección: Combinar la OET con la coparentalidad proporciona un entorno estructurado que antepone la seguridad del niño y responsabiliza al progenitor maltratador.
- Estimular la rehabilitación: Mediante la educación y la terapia, el progenitor maltratador tiene la oportunidad de abordar el comportamiento perjudicial y establecer una relación positiva con su hijo.
- Relaciones conservadas: Si se gestiona eficazmente, la coparentalidad en el marco de la OET permite al menor mantener relaciones con ambos progenitores, fomentando la estabilidad emocional y la continuidad.
Retos y consideraciones
- Falta de confianza: La co-paternidad requiere un nivel de confianza difícil de restaurar en casos de abuso.
- Impacto emocional: Tanto el menor como el progenitor no maltratador pueden necesitar asesoramiento para afrontar las complejidades de la coparentalidad en el marco de la OET.
- Ajustarse a tiempo: El acuerdo de coparentalidad debe ser flexible y adaptarse a los cambios de comportamiento del progenitor maltratador o a las necesidades del menor.
Conclusión
Combinar la OET con la coparentalidad representa un enfoque matizado de la protección de la infancia y la rehabilitación familiar. Aunque requiere vigilancia, asesoramiento estructurado y resiliencia emocional, esta integración puede proporcionar a los niños una crianza más segura y estable y permitir a los padres desarrollar funciones de coparentalidad más sanas. Combinando los marcos jurídicos con estrategias empáticas y centradas en el niño, las familias pueden trabajar por la curación y el crecimiento, incluso en circunstancias difíciles.